domingo, 5 de junio de 2011

Chocolate

Los orígenes de esta sustancia sólida, sensual y para algunos adictiva que llamamos chocolate, del náhuati chocolalt, hunden sus raíces en la prehistoria del Nuevo Mundo, en el misterioso reino de los olmecas y los mayas. Fueron estas antiguas civilizaciones mesoamericanas, que vivieron en el corazón de la América central ecuatorial, las primeras que cultivaron el árbol del que proviene el chocolate.
Consumían el cacao en forma líquida, condimentado con hierbas y especias,  era una bebida muy fuerte, amarga y especiada, ritual y sagrada. Era un privilegio reservado para las clases superiores y para los soldados, durante las batallas, por sus virtudes energizantes.
Introducido lentamente, desde 500 en adelante, en España,  por supuesto su primer importador, luego en otro países europeo, se ha convertido en una bebida dulce y suavemente perfumada, densa y cremosa.  En el siglo XVIII se convertió en una bebida muy rebuscada, antagonista del café y del té. Apreciada por las mujeres y  extendida en el mundo en particular por los Jesuitas.
En el 1770 Luis Eugenio Meléndez, extraordinario pintor español de origen italiano, nacido en Nápoles en 1716 y fallecido en Madrid en 1780, pinta una maravillosa naturaleza muerta, Servicio de chocolate, conservada en el Museo del Prado






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